viernes, 11 de febrero de 2011

Navarra. Rutas del Reyno. Ruta 1, 2ª parte


Ruta 1. Pamploma y su Cuenca



En esta 2ª parte de la Ruta 1 se ofrece información de los siguientes 7 lugares: Iglesia de San Nicolás, Iglesia de San Saturnino, Jardines de la Taconera, La Ciudadela, Monumento al Encierro, Murallas de Pamplona y Museo de Navarra.
Iglesia de San Nicolás
Localidad: Pamplona (31001). Dirección: Calle San Miguel, 15. Zona: La Cuenca de Pamplona. Enlaces de interés: www.pamplona.net  Estilo: Románico. Siclo de construcción: XII. Horario de visita: Invierno 2011: días laborables, de 9:30 a 12:30 y de 18:00 a 20:30. Festivos, de 9:30 a 13:30 y de 18:30 a 20:30. Precio visita: Gratis. Teléfono: 948221281.  
La parroquia de San Nicolás, que data del siglo XII, no nació sólo para atender oficios religiosos sino, sobre todo, para servir de bastión militar y defensivo de los vecinos de su burgo, del mismo nombre, siempre enfrentado con los otros dos burgos de la ciudad (Navarrería y San Saturnino).
Fue en 1222, en alguno de estos ataques vecinales, cuando un incendio arrasó la primitiva iglesia-fortaleza románica y hubo que construir una nueva, consagrada en 1231. Ubicada en el Casco Antiguo, entre la Plaza de San Nicolás, la calle San Miguel y el Paseo de Sarasate, sus gruesos muros y verjas, así como la única de las tres torres de vigilancia que permanece en pie, dan cuenta de su conflictivo pasado.
No olvide entrar en el templo, de bellísimo calado gótico, que contiene un gran órgano barroco, el más importante de Pamplona. A la salida, se sentirá en el corazón de la vieja ciudad medieval, en una confluencia de calles muy ambientadas, llenas de comercios tradicionales, artesanos, gran densidad de bares y, en invierno, rodeada al calor de los castañeros.
San Nicolás es la única iglesia de Pamplona que conserva algún resquicio románico. En el interior del edificio religioso, el gótico predominante del interior solo es visible en dos de sus puertas, el ábside y algunas zonas del muro alto. La mayor parte está escondida tras añadidos realizados por Ángel Goicoechea en el siglo XIX.
Inicialmente, la iglesia contaba sólo con la entrada que da a la Plaza de San Nicolás. Posteriormente, la ciudad fue creciendo en dirección opuesta, lo que obligó a la urbanización del Paseo de Sarasate y a la creación de otra fachada (1888) en esta zona cada vez más transitada. Al mismo tiempo, se creó la casa parroquial y el pórtico neogótico que rodea el edificio por el norte y el oeste. Como construcción bélica tuvo varas torres pero la que hoy existe, con campanario y almenas, es obra de José Martínez de Ubago en 1924, fecha en la que el templo volvió a ser restaurado.
Accediendo al interior, se descubre el planteamiento más usual de la arquitectura religiosa medieval, con un templo según planta de cruz latina, tres naves de coro alto y un ábside en la cabecera, aunque su alzado es producto de varias fases dentro de un mismo estilo gótico.
El trazado, las cubiertas de cañón apuntado de las naves laterales y parte del muro central son protogóticas. Al siglo XIV pertenecen las cubiertas de crucerías de la nave central, el crucero y el presbiterio con su crucifijo y sus muros rasgados por vidrieras. Todos los retablos se desmontaron tras la restauración de 1982, año en que aparecieron restos de pinturas medievales.
No olvide antes de salir al exterior dirigir su vista hacia el coro del templo. En ese punto encontrará un gran órgano barroco construido en 1769. Está considerado como el más importante de la ciudad. Cada año, el 1 de noviembre se celebra un concierto-homenaje al músico pamplonés Pablo Sarasate.
Para esta iglesia hay además una fecha clave en el calendario: el 3 de febrero, festividad de San Blas abogado protector de la garganta. En Pamplona la tradición popular de llevar alimentos a los templos para ser bendecidos se localiza exclusivamente en este recinto religioso, donde se encuentra la cofradía de clérigos de San Blas, fundada en 1339.
Cada año en este día se celebra una pequeña procesión por el atrio con la imagen del Santo y se bendicen en el interior los alimentos. En la plaza se coloca durante todo el día el mercadillo de roscos y dulces típicos, como los piperropiles y caramelos. Todos están bendecidos. Si usted padece mal de garganta, este desaparecerá tras su ingestión.
Por la tarde y noche, la zona se llena de estudiantes que transitan a ambos lados de la plaza, entre las calles San Nicolás y San Gregorio, las de más densidad en bares de la ciudad.  
Iglesia de San Cernin o San Saturnino
Localidad: Pamplona (31001). Dirección: Calle San Saturnino, s/n. C/ Ansolega 21. Zona: La Cuenca de Pamplona. Enlaces de interés: www.pamplona.net  Estilo: Gótico. Siglo de construcción: XIII. Horario de visita: Invierno 2011: laborables de 9:00 a 12:30 y de 18:00 a 20:00. Domingos y festivos: De 10:15 a 13:30 y de 17:45 a 20:00. Precio visita: Gratis. Teléfonos: 948221194 – 948224522.
La iglesia de San Cernin o San Saturnino, patrón de Pamplona, del siglo XIII, no sólo fue el centro religioso de su burgo. Sus dos altas torres, que trazan en el cielo un perfil muy personal y emblemático de la ciudad y sus poderosos y gruesos muros, le delatan en su otra función de antaño: una fortaleza militar y defensiva en las habituales contiendas que se libraban entre vecinos de los diferentes burgos medievales.
Ubicada en el casco histórico, de camino entre el Ayuntamiento y el Museo de Navarra, la iglesia es fácilmente reconocible por un amplio atrio porticado que precede a su entrada. En el interior, un bellísimo templo de nave única muy amplia. No olvide detenerse en la Capilla de la Virgen del Camino, Señora y Reina de la ciudad, de estilo barroco.
A la  salida, busque  en  el  suelo  el  "pocico"  en  el  que  San Saturnino bautizó a los primeros cristianos, entre ellos al que sería su primer obispo, San Fermín. Después, mire al cielo y divise la torre sur: allí está el popular "gallico" y el reloj que anuncia puntual el comienzo de cada encierro durante las fiestas de San Fermín.
La iglesia de San Cernin o San Saturnino, hasta hace pocos años albergue de peregrinos de la ruta jacobea, se levantó muy posiblemente sobre un templo romano, en la antigua ruta de las bolserías, una vía clave entre los siglos XII a XIV. Su fachada principal se encuentra en la misma calle San Saturnino, a pocos metros de la Casa Consistorial.
En ella destaca el amplio atrio formado por arcos ojivales y bóvedas de terceletes. A los lados del arco de acceso al templo, dos esculturas recogen las imágenes de Santiago peregrino y San  Saturnino. La portada, un bello ejemplo gótico del siglo XIII, recoge en sus capiteles escenas de la infancia y Pasión de Cristo.
El interior del templo, de un gótico inusitado en Navarra, se resume en una nave única muy amplia con bóveda sexpartita, cabecera poligonal, capillas entre contrafuertes y un coro elevado a los pies. Merece resaltarse la solución  de la cabecera, con un gran arco de entrada, largos ventanales y diferencia en altura entre la capilla mayor y las laterales.
Es sumamente curioso por inusitado que justo en el espacio que ocupó el claustro se levantara en 1758, la capilla patronal de la Virgen del Camino, un interesante ejemplo de arquitectura barroca, con la planta central de cruz griega inscrita en un cuadrado, con el empleo de cúpulas en los ángulos y la supremacía de la del crucero y con su ornamentación, que alcanza el clímax en el retablo del presbiterio.
La talla románica policromada y forrada en plata, provenía de Alfaro (La Rioja) pero una mañana de 1487, la capilla patronal de la Virgen del Camino apareció sobre una viga situada en el atar mayor de San Saturnino. Los riojanos acusaron a los pamploneses de hurto. La talla se devolvió pero el prodigio se repitió y los riojanos terminaron por cederla. El gran retablo barroco que ocupa todo el ábside de la capilla recoge las imágenes de la Inmaculada y Santa Teresa, traídas de Nápoles en 1772.
Pero este edificio alberga también más historia en su exterior. En el cruce de las calles Jarauta, Mayor y San Saturnino una placa recuerda el “pocico” en el que el obispo Saturnino bautizó a los primeros cristianos de la ciudad.
Después aléjese hasta la cuesta de Santo Domingo para divisar  desde allí el perfil de las dos altas torres de la iglesia, de neto porte militar, igual altura y planta cuadrangular.
La torre sur o del Reloj, está coronada con una veleta en forma de gallo: el “gallico” de Dan Cernin es uno de los emblemas más populares de la ciudad. Debajo de este símbolo se encuentra el reloj que anuncia cada mañana sanferminera el momento exacto en que se producirá el disparo del cohete que precede al encierro.
En noviembre se celebran conciertos de música sacra con motivo del día de San Saturnino (día 29) y Santa Cecilia (día 22).
Jardines de la Taconera
Localidad: Pamplona. Dirección: Jardines Calle del Bosquecillo. Zona: La Cuenca de Pamplona. Web: www.cafevienes.com  Enlace de interés: www.pamplona.net  
Los Jardines de la Taconera constituyen el parque más antiguo, hermoso y emblemático de Pamplona. Con sus 90.000 metros cuadrados de superficie, se asienta en torno a las murallas, muy cerca del Casco Antiguo, dentro de un marcado estilo romántico y versallesco.
Su estructura, jalonada de especies arbóreas y florales con elementos escultóricos muy diversos, permite diferentes itinerarios al visitante. Pero si algo caracteriza a este paradisíaco  lugar  es  el  pequeño  zoo que alberga en sus fosos y en el que conviven  ciervos,  patos,  faisanes, cisnes, pavos reales... en estado de semilibertad.
Recorrer la Taconera es descubrir portales a modo de arcos de triunfo, el monumento al ilustre tenor roncalés Julián Gayarre, diversas esculturas entre la que destaca la querida y popular Mariblanca, o los arcos ojivales de Teobaldo II. El Café Vienés es lugar habitual de encuentro de creadores y estudiantes de Pamplona.
Ya en los planos de la ciudad de 1709, aparece la Taconera como espacio verde. El parque está siempre abierto al público y su acceso más señorial, el Portal de San Nicolás (1666), recreación barroca de un arco del triunfo, se encuentra en la calle del Bosquecillo. También se puede acceder a través del Portal de La Taconera, junto a los jardines de Antoniutti.
La Taconera cautiva en cuestión de minutos. Basta con asomarse al mirador que se abre desde la calle Navas de Tolosa para contemplar un mini zoo situado en unos fosos limitados por un recinto amurallado. Ciervos, conejos, gamos, patos, faisanes. Cisnes, cabras, pavos reales y otras anátidas, en total una treintena de ejemplares, conviven en un espacio que por Navidad se adorna con figuras de un Belén de tamaño natural. Al otro extremo del foso en su lado norte, otro mirador le permitirá ver la fauna, a través de cinco bellos arcos ojivales.
Posee una vegetación muy variada con árboles antiguos y exóticos. El parque está rodeado por parte de las murallas que circundaban la ciudad. Además conserva elementos ornamentales que le permitirán ir haciendo pequeños altos en el camino: el Monumento a Gayarre, en el paseo central, en honor al tenor roncalés (1844-1890) de fama mundial. Muy cerca de allí, otro parterre ensalza la figura del músico burladés Hilarión Eslava (1807-1878).
Escondida entre los árboles, no olvide saludar a la Mariblanca, una escultura de finales del XVIII, que recoge una las imágenes más populares y queridas de la ciudad y que representa una alegoría de la Abundancia o Beneficencia.
En su lado norte, el parque dispone de un mirador con una buena panorámica de algunos barrios de Pamplona y del antiguo Portal de Santa Engracia, hoy llamado Portal Nuevo, otro punto de entrada o salida al recinto.
Los niños cuentan también con un parque de ocio. Muy cerca hay una bonita fuente de agua potable y no faltan los servicios de hostelería. El Café vienés, antaño caseta de alquiler de bicicletas, es un coqueto recinto geométrico a la sombra de un retorcido ejemplar de Sófora Japónica, donde se puede degustar una amplia carta de cafés, tés y sabrosas tartas.
El Parque Larraina es la prolongación natural del de la Taconera y tiene excelentes vistas sobre el río Arga. Contiguo a el está el de Antoniutti, un parque muy arbolado y fresco que cuenta con una pista de patinaje, un parque infantil y una pista de skate,
Observaciones: El Café Vienés abre todos los días en temporada alta, de 9:00 a 22:00 y los fines de semana el resto del año.
La Ciudadela
Localidad: Pamplona. Dirección: Avenida del Ejército. Zona: La Cuenca de Pamplona. Enlace de interés: www.pamplona.net
La Ciudadela, referencia urbanística principal de Pamplona, está considerada como el mejor ejemplo de arquitectura militar del Renacimiento español y uno de los más destacados conjuntos defensivos ideados en Europa. Junto con la Vuelta del Castillo, zona verde que la circunda, constituyen el gran pulmón verde de la ciudad, con sus 280.000 metros cuadrados de extensión; así la práctica de footing y otros deportes es habitual a cualquier hora del día.
La Ciudadela nació para vigilar la ciudad del enemigo, a instancias del rey Felipe II, quien la mandó construir en 1571 con el fin de hacer frente a las constantes incursiones del ejército francés. Su estructura original tenía forma de pentágono regular con cinco baluartes en los ángulos, pero la construcción del Primer Ensanche de la ciudad obligó al derribo de dos de ellos.
En su interior, otras fortificaciones y edificios menores se destinan hoy en día a lugares públicos para el ocio y la cultura. Adéntrese en esta fortaleza por la Avenida del Ejército o a través de la Vuelta del Castillo. Y hágalo a pie, porque esta fantástica incursión no acepta otro tipo de transporte.
El ingeniero militar italiano Giacomo Palearo, "el Fratín", fue el artífice de este sofisticado sistema defensivo, de moda en la época y similar al existente ya por aquel entonces en la ciudad belga de Amberes. En el siglo XVIII el recinto se rodeó con un sistema de contraguardias, caminos cubiertos, medias lunas y escarpas. Llegó a convertirse en cárcel, recibiendo entre sus rejas a personajes ilustres de la talla del ministro Urquijo o el conde de Floridablanca.
Sólo una vez en su historia fue tomada esta fortificación, en 1808, y ni siquiera fue necesario que el ejército francés disparara un solo tiro. Aprovechando una gran nevada, el enemigo acertó a tomar la Ciudadela ante la confusión del lanzamiento de bolas de nieve entre ambos bandos.
Pero dejemos el pasado. En 1964 el Ejército entregó la Ciudadela al Ayuntamiento de Pamplona, quien se encargó de su remodelación para darle un uso del que diariamente disfrutan miles de vecinos y visitantes. Todas las noches de San Fermín, las murallas de la Ciudadela son testigos mudos del lanzamiento de fuegos artificiales, en el acto más multitudinario de estas fiestas mundialmente famosas.
Para acceder al recinto, hay cinco puertas. Las más transitadas son la Puerta del Socorro, a la que se accede por la Vuelta del Castillo, atravesando un puente sobre los fosos que en su día fue levadizo, y la entrada principal, en la Avenida del Ejército, en la que destaca su sobriedad renacentista. En esta última y tras atravesar la muralla, se llega al Cuerpo de Guardia, un edificio que hoy se usa como oficinas municipales.
Pabellones, fosos, baluartes, rebellines y glacis salpican el recinto amurallado dentro de un agradable parque público donde no faltan senderos, una plazoleta central con fuente, una treintena de diferentes especies arbóreas, diversas esculturas (Jorge Oteiza, Néstor Basterretxea, Vicente Larrea, Alberto Eslava...) y una zona de ocio infantil. Esta fortaleza está abierta sólo durante el día y en ella está prohibida la circulación de todo tipo de vehículos, incluidas las bicicletas.
Además, el parque combina su uso recreativo con el de recinto cultural, ya que la conservación y remodelación de antiguos edificios militares ha permitido su uso actual como sede de exposiciones y muestras culturales, sobre todo de arte contemporáneo. Hablamos del Polvorín y el Pabellón de Mixtos, los más antiguos, y la Sala de Armas, de finales del XVIII, junto con el Horno.
El recinto se completa con un frontón de uso público y gratuito en la zona de los fosos, así como dos semblanzas de la Rosa de los Vientos.
El acceso a los fosos está libre de horarios, pero se recomienda no transitarlo en horas nocturnas.
Monumento al Encierro
Localidad: Pamplona (31002). Dirección: Avenida Roncesvalles Zona: La Cuenca de Pamplona.
Cuando un momento fugaz se transforma en imperecedero, conserva toda la intensidad de aquello que lo hizo valioso. Quizá eso fue lo que pensó el escultor bilbaíno Rafael Huerta al idear el conjunto escultórico dedicado al encierro.
La obra congela en un instante la  carrera  de  los  mozos  perseguidos  por  los toros, con una atrevida habilidad y un acertado equilibrio de fuerzas que dejan entrever la angustia constante y el valor.
La paradoja del "dinamismo congelado" se muestra ante nuestros ojos, y parece como si los morlacos quisieran salir de su disfraz de bronce para recorrer una vez más las calles de Pamplona tras los valerosos mozos antes de volver a su molde perpetuo.
El monumento al encierro es una escultura en bronce colado que se alza elegante en la avenida Roncesvalles, mirando en dirección hacia la emblemática Plaza de Toros de Pamplona.
La obra es una ampliación del antiguo monumento que realizara el escultor bilbaíno Rafael Huerta Celaya en 1994. La escultura actual, es una armoniosa composición de once metros de largo y cuatro de ancho, que el mismo autor ha perfilado con inusitada calidad.
Un impresionante monumento concebido para ensalzar el mítico encierro de Pamplona. Representa con un realismo impactante el momento de mayor excitación para los corredores; ese en el que pueden sentir el aliento de los animales tras de sí. Once mozos en frenética carrera, tratan de conducir a la manada compuesta por seis toros y tres cabestros.
El dinamismo de los corredores se trasmite ampliamente. Algunos caídos en el suelo, esperan no ser arrollados por los morlacos que pasan a su lado sin detenerse. Rafael Huerta ha conseguido plasmar gran equilibrio y movimiento a su obra gracias a la compensación de volúmenes hacia un lado y otro de los puntos de apoyo.
Disfrute de una vista completa a esta escultura rodeándola tranquilamente. Todos los mozos trasmiten con su pose y también con su gesto, la misma emoción que se vive cada mañana de las fiestas de San Fermín. La angustia, el valor de los mozos y la potencia de los morlacos reflejan la constante lucha vivida con intensidad. Una escena que cautiva por su belleza.
Rafael Huerta, muy unido a la capital Navarra desde que la visitara tiempo atrás, pretende que toda persona que vea la obra vuelva a revivir la impresión que a él le causó el encierro, al que considera como una fuente de inspiración tanto por su estética como por la posibilidad que ofrece de captar distintos estados de ánimo.
El encierro
El encierro es el acto central de  los Sanfermines y convierte a estas fiestas en un espectáculo inimaginable en cualquier otro lugar del mundo. Nació por una necesidad: trasladar a los toros desde los extramuros de la ciudad al coso taurino, y la costumbre de los mozos por saltar al recorrido y correr delante de las astas hizo que el encierro se incluyera en el programa.
Tiene lugar del 7 al 14 de julio y comienza en los corralillos de Santo Domingo cuando el reloj de la iglesia de San Cernin marca las ocho en punto de la mañana. Este es el único momento del día en el que la fiesta se contiene y la tensión invade el recorrido antes de que los toros inicien su presurosa carrera.
Tras el lanzamiento de dos cohetes, las reses salen en tropel para recorrer tras los mozos 825 metros en un tiempo medio de entre tres y cuatro minutos, aunque en ocasiones excepcionales la carrera se prolonga por quedar “descolgada” de la manada alguna de las reses. La rapidez, el caos y un estallido de sensaciones culminan en la Plaza de Toros. A partir de ahí, más distendida, la fiesta continúa.
Murallas de Pamplona
Localidad: Pamplona (31001). Zona: La Cuenca de Pamplona. Siglos de construcción: XVI-XX. Enlaces de interés: www.pamplona.net
Con sus cinco kilómetros de recorrido, que permiten un insólito y evocador paseo bordeando la ciudad, las murallas de Pamplona constituyen uno los complejos bélicos más interesantes y mejor conservados de España, lo que le valió ser declarado Monumento Nacional.
Como ciudad medieval, Pamplona se rodeó de un anillo amurallado  para defenderse del enemigo, pero no fue hasta la incorporación del Reyno de Navarra a la Corona de Castilla, en 1515, cuando su situación estratégica le convirtió en un puesto avanzado de la corona española ante Francia.
Comienza entonces el desarrollo de una magna y formidable  fortaleza, que tiene su punto álgido con la Ciudadela. Bastiones, baluartes, portales, medias lunas, revellines, fuertes... dotan el conjunto amurallado de toda la  sobriedad y sofisticación de este tipo de conjuntos defensivos.
El desarrollo urbanístico del siglo XX obliga a derribar algunos frentes para que la urbe de la modernidad pueda expandirse. Pero la esencia permanece.
El paseo por el anillo de las murallas, entre los parques de la Media Luna y La Taconera, combina la frialdad y el silencio de la piedra con la calidez y el acogedor murmullo del infinito paisaje verde.
La Pamplona medieval tuvo su cinturón de murallas, primero en torno a sus distintos Burgos (San Cernin, San Nicolás y Navarrería) y tras el Privilegio de la Unión (1423), formando un anillo alrededor de toda la ciudad. Con la anexión a Castilla en 1512, Pamplona se convierte en un puesto avanzado de la corona española ante Francia y el objetivo permanente durante los tres siglos siguientes será el sostenimiento de la frontera ante posibles invasiones. De ahí el interés que tuvieron Fernando el Católico y sus descendientes Habsburgos, por convertir a Pamplona en una ciudad inexpugnable, adecuando sus defensas a los avances técnicos de la guerra.
En 1571 Felipe II ordena levantar la Ciudadela, auténtico hito de la ciudad fortificada y se inicia en las siguientes décadas el perfeccionamiento del cinturón amurallado. Así y siguiendo el trazado desde el parque de la Media Luna, encontramos los baluartes y bastiones del Labrit, Redín, Guadalupe, Pilar, Abrevador, Parma, Gonzaga y la Taconera, y ya en la Ciudadela, los de Santiago, Santa María y Real.
Contraguardia, lunetas (San Bartolomé, San Roque), revellines (como el de los Reyes) y fuertes (San Bartolomé, San Roque y del Príncipe) fueron completando el complicado sistema defensivo de Pamplona que no hizo concesiones al estilismo y cuya potencia, robustez y sobriedad se evidencian en el rigor del sillar y la fortaleza de los muros. Por esta disposición de las murallas la ciudad tuvo vetado su crecimiento horizontal hasta 1888, año en que se autorizó la demolición de dos baluartes de la Ciudadela y pudo nacer así el Primer Ensanche de la ciudad. Ya en 1925 se procedió al derribo de la parte sur de la muralla que hizo posible tanto el segundo ensanche así como las posteriores expansiones de Pamplona.
Actualmente se siguen conservando las tres cuartas partes del perímetro amurallado, que combinan la ciudad medieval con la urbe moderna y de vanguardia. El conjunto amurallado de Pamplona ha sido declarado Monumento Nacional y tiene la consideración de Bien de Interés Cultural; algunos expertos lo consideran el conjunto fortificado moderno más importante de España.
Si como visitante, quiere disfrutar de las murallas, puede hacerlo por su parte alta o por la parte baja. En el primer caso, aborde la Media Luna y siga por el baluarte de Labrit, la ronda del obispo Barbazán, el baluarte del Redín, el antiguo palacio de los Virreyes y el paso de Ronda, hasta terminar en los jardines de la Taconera.
Su recorrido, además de sumamente agradable y entretenido, le descubrirá aspectos insólitos de la ciudad histórica. Si elige la parte baja de las murallas, perderá en panorámicas de la ciudad a cambio de apreciar la contundencia del recinto, que ha resistido asedios durante siglos. Siguiendo el Parque Fluvial del Arga, encontrará huertas, caballos y ganado, instalaciones deportivas y el puente medieval de la Magdalena. En cualquiera de los dos casos, el paseo dura aproximadamente una hora.
En su visita por Pamplona, podrá atravesar algunos de los portales que recorrían el recinto, no siempre en su lugar de origen. El más antiguo y el único que se conserva íntegro “in situ” es el portal de Francia o de Zumalacárregui (1553). Muestra un escudo labrado con el águila bicéfala y las armas imperiales. A primeros del siglo XX se derribaron el portal de la Rochapea y Tejería, se desmontaron el de la Taconera y San Nicolás (ahora reconstruidos en el parque de la Taconera) y se amplió el Portal Nuevo.
Observaciones: El visitante puede recorrerlas desde el parque de la Media Luna hasta la Taconera o siguiendo el Parque Fluvial del Arga.
Museo de Navarra
Localidad: Pamplona (31001). Dirección: Calle Cuesta Santo Domingo, s/n. Zona: La Cuenca de Pamplona. Horario: Invierno 2011: De martes a sábado, de 9:30 a 14:00 y de 17:00 a 19:00. Domingos y festivos, de 11:00 a 14:00. Días 24 y 31 de diciembre, solo por la mañana. Días 25 de diciembre y 1 de enero, cerrado. Precio: 2 €. Descuentos especiales para determinados colectivos y para grupos. Entrada gratuita los sábados por la tarde y los domingos.
Enlaces de interés: www.pamplona.net  Email: museo@cfnavarra.es Teléfonos: 848426492 – 848426498  Fax: 848426499.
Es posible que haya decidido conocer el centro histórico de la capital, atraído por la merecida buena fama que tienen sus bares y comercios, o movido por el gratificante   gusto   por   callejear.   En  ésas,  quizá  se acerque hasta la calle Santo Domingo sólo con la intención de recorrer desde su inicio el paso del emblemático encierro de San Fermín, pero algo puede hacerle cambiar de planes y hacer que la jornada sea completa: la visita al Museo de Navarra.
El edificio, antiguo hospital de Nuestra Señora de la Misericordia y museo desde 1956, da un repaso al arte e historia de Navarra desde la Prehistoria hasta nuestros días, y entre sus piezas más destacadas cabe mencionar: el mosaico romano del Triunfo de Baco, datado en el S.I, los capiteles románicos de la antigua catedral de  Pamplona, la arqueta mozárabe de Leyre, o el retrato del Marqués de San Adrián, pintado por Francisco de Goya.
Coronando la cuesta anexa a la calle Santo Domingo, el edificio del Museo de Navarra exhibe orgulloso su cometido: hacer presente el pasado. En la portada del Museo se funden ambos en la más cuidad armonía, anunciando ya en el umbral un paseo por la historia y el arte de estas tierras casi desde que el hombre decidió asentarse en ellas.
El edificio alberga piezas singulares del patrimonio navarro presentadas de forma cronológica a lo largo de sus cuatro alturas, desde la Prehistoria en el sótano, al arte del siglo XX en la última planta.
La visita se inicia con las salas dedicadas a la prehistoria, el arte romano y el arte medieval. Esperan aquí su visita una copa ritual de la Edad de Hierro, mosaicos como el de Teseo y el Minotauro y restos arquitectónicos que atestiguan la presencia romana en Pamplona y varias localidades navarras.
En esta primera planta y en parte de la segunda se exhiben joyas del arte medieval navarro: hermosos capiteles de la antigua Catedral románica de Pamplona, esculturas góticas, tesoros de la orfebrería medieval y una joya que no debe perderse: la arqueta de Leyre, finalmente esculpida en marfil en el año 1005.
Obras del Renacimiento completan la segunda planta del edificio, con el Mural del Palacio de Oriz, del siglo XVI, como una de sus más importantes piezas. En la planta tercera, le esperan obras del Barroco y del siglo XIX, y la cuarta está dedicada al siglo XX.
El Museo de Navarra exhibe con orgullo, uno de los mejores retratos firmados por Francisco de Goya, el Marqués de San Adrián, una obra de madurez del artista en la que demuestra su dominio técnico pleno.
Goya aplica aquí directamente la pincelada de color consiguiendo la plasmación de volúmenes, luces y texturas al margen de convencionalismos academicistas. Se trata de un retrato aristocrático con tintes románticos y profunda captación psicológica.
Además de obras de figuras clave de la pintura navarra como Javier Ciga o Jesús Basiano, el Museo cuenta con una colección de obra contemporánea de artistas vinculados con Navarra, como Julio Martín Caro, Jorge Oteiza, Mariano Royo, Pedro Salaberri, Juan José Aquerreta o Pedro Manterota. En su visita al Museo de Navarra, percibirá una dinámica actividad: aquí se realizan exposiciones temporales, ciclos de cine, conciertos y conferencias abiertas al público. Hay visitas guiadas a la colección permanente y a las exposiciones temporales. Posee biblioteca, tienda-librería y un fondo documental de artistas navarros contemporáneos.

viernes, 4 de febrero de 2011

Navarra. Rutas del Reyno. Ruta 1, 1ª parte

 

Ruta 1. Pamploma y su Cuenca


A continuación se enumeran los 24 siguientes lugares que son los más emblemáticos de Pamplona y de la Cuenca, ordenados por orden alfabético: Acueducto de Noáin, Archivo Real y General de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Cámara de Comptos, Campus Universitario, Capilla de San Fermín, Catedral de Santa María, Iglesia de Gazólaz, Iglesia de San Nicolás, Iglesia de San Saturnino, Jardines de la Taconera, La Ciudadela, Monumento al Encierro, Murallas de Pamplona, Museo de Navarra, Museo Oteiza, Palacio Condestable, Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra Baluarte, Palacio de Navarra, Parque de la Media Luna, Parque Eólico de la Sierra del Perdón, Parque fluvial del Arga, Parque Yamaguchi, Planetario de Pamplona y Teatro Gayarre.
En esta primera parte se ofrece información e imágenes de los 8 primeros, desde el Acueducto de Noáin hasta la Iglesia de Gazólaz, ambos inclusive.


Localidad: Pamplona. Zona: La Cuenca de Pamplona. Nº de Habitantes: 195.769.
En la actualidad con casi 200.000 habitantes, es una ciudad acogedora, cómoda y moderna, rodeada de extensos parques, salpicada de rincones cargados de encanto y de historia, un aspecto cuidado y una amplia oferta cultural y gastronómica.
La capital de Navarra enclavada en el Camino de Santiago, ha recibido durante siglos a los peregrinos en el puente de la Magdalena, punto idóneo para iniciar un paseo que descubre la muralla de la ciudad. Tras atravesar el portal de Francia, se accede al centro histórico y a la catedral gótica de Santa María la Real, construida en los siglos XII y XV. Su fachada neoclásica da entrada al templo, en el que destaca su claustro gótico de estilo frances.
Un paseo por el casco antiguo de la ciudad permite contemplar otros edificios de interés como las iglesias-fortalezas de San Nicolás y San Saturnino; las antiguas murallas; el Museo de Navarra, el Palacio de los Reyes de Navarra, actual Archivo General de Navarra; la capilla de San Fermín, en la iglesia de San Lorenzo; el Museo Pablo Sarasate; el Ayuntamiento, con su fachada barroca; la Cámara de Comptos, único edificio gótico civil de la ciudad; o la Plaza del Castillo, centro neurálgico de la ciudad y plaza porticada donde el visitante puede reponer fuerzas en terrazas y locales como el genuino Café Iruña.
Hablar de Pamplona y su casco antiguo es hablar de los Sanfermines y del encierro de toros. Los Sanfermines, que se han convertido en sinónimo de fiesta gracias al escritor Ernest Hemingway, atraen cada año, entre el 6 y el 14 de julio, a miles de personas de todo el mundo.
Cualquier día del año es bueno para pasear por las calles donde mozos y astados miden sus fuerzas por las calles de Santo Domingo, la plaza Consistorial, Mercadesres y Estafeta hasta llegar a la plaza de toros.
El paso de la vieja Iruña a la Pamplona moderna se hace a través de la franja verde que forman los parques de la Media Luna, la Taconera y la Vuelta del Castillo, ésta última está unida a la antigua Ciudadela. En el solar de uno de sus antiguos baluartes se ha construido el moderno Palacio de Congresos y Auditorio Baluarte. En la parte moderna de la ciudad destaca el parque de Yamaguchi, donde se levanta el Planetario de la ciudad.
Los pueblos que rodean a la capital -lo que se conoce como Cuenca de Pamplona- también ofrecen atractivos al visitante. En Alzuza se encuentra la casa-museo del escultor Jorge Oteiza. Un moderno edificio diseñado por el arquitecto Sáenz de Oiza acoge el ingente trabajo del escultor y las dependencias donde vivió y trabajó durante muchos años de su vida.
En la Cuenca de Pamplona quedan muestras del románico como las iglesias de Gazólaz o Cizur Menor. En el valle de Ollo podrá disfrutar del Museo Etnográfico de Arteta.
Gastronomía
En Pamplona encuentra el visitante todos los productos típicos de la gastronomía Navarra, aunque merece una mención especial el cordero criado en la Cuenca de Pamplona y en Sanfermines, los platos cocinados con toro de lidia.
Otros productos típicos de la capital y su entorno son el chorizo, el relleno o morcilla blanca, los caramelos de café con leche, las tortas de txantxigorri y las coronillas.
No sed pierda los pinchos, vinos y licores en los establecimientos del casco antiguo. disfrute del tradicional “poteo”  durante el mediodía y las tarde pamplonesas.
Fiestas y Tradiciones
Hablar de Pamplona es hablar de Sanfermines, la fiesta más internacional de España. Los encierros y corridas de toros, las peñas, el chupinazo o cohete iniciador de las fiestas, la procesión en honor del santo, las dianas y la comparsa de gigantes (figuras de cartón piedra) convierten a la capital Navarra en una fiesta sin interrupción desde las 12 del mediodía del 6 de julio hasta las 12 de la noche del día 14.
Acueducto de Noain
Localidad: Noáin. Zona: La Cuenca de Pamplona
Los navarros de finales del s. XVIII no podían dar crédito al ver el agua circular por la parte superior de aquella largísimo sucesión de arcos, que milagrosamente traía agua potable a las fuente públicas que Luis Paret había diseñado para la ciudad de Pamplona. Como el mismísimo río Guadiana, el agua viajaba escondida desde el manantial de Subiza, al pié de la Sierra del Perdón, hasta llegar por el lado sur a la capital.
El proyecto para la construcción del Acueducto de Noáinse encarga el arquitecto real Ventura Rodríguez y en 1790 se inaugura esta infraestructura hidráulica, faraónica y espectacular para la época, que supuso la canalización del agua a lo largo de 16,5 kilómetros de recorrido.
Su parte más emblemática se sitúa sobre una depresión detrás de la localidad de Noáin; llegó a tener una longitud de 1.245 metros sobre 97 arcos de piedra y ladrillo, de los que hoy conserva 94, con columnas de hasta 18 metros de altura y un canal en su parte superior.
El arquitecto inglés Street, clásico tratadista del gótico español, llegó a decir que el Acueducto de Noáin “por su sencillez y la grandiosidad de su traza, es digno de figurar entre los más hermosos de Europa”.
El acueducto, que anuncia la cercanía de Pamplona a los viajeros que llegan desde el sur, fue levantado y construido entre los años 1783 y 1790, aunque dejó hace ya muchos años de prestar su servicio. En 1859, la construcción del ferrocarril Pamplona-Castejón hizo necesario sacrificar una de las pilastras, y actualmente lo atraviesa el tren que lleva a Madrid. Además, con la construcción de la Autopista de Navarra, en 1971, se eliminaron dos arcos completos del tramo final. Hoy se conserva en desigual estado, aunque ha sido sometido a más de una decena de reformas en las últimas décadas.
El proyecto de su construcción, que se encomendó inicialmente (1774) al ingeniero francés Francisco Genci, fue realizado finalmente por Ventura Rodríguez, el mismo arquitecto que se encargó de la actual fachada neoclásica de la Catedral de Pamplona. En agosto de 1782 entregó el estudio, la memoria y los doce planos de la obra, que contó con la dirección técnica de Francisco Alejo Aranguren y Santos Ángel de Ochandátegui y su importe total ascendió a 300.000 pesos.
El Acueducto de Noáin es más extenso que lo que se divisa desde la carretera; comienza en el manantial de Subiza y acaba en Pamplona, recorriendo otros parajes por tierras de Tajonar, Badostáin o Mendillorri. El tramo que comunica Noáin y Tajonar es subterráneo; atraviesa la sierra de Tajonar a lo largo de un kilómetro y está ventilado por ocho bocas, la más profunda de ellas de 68 metros de profundidad. Sale a la superficie en una hondonada que queda cerca del pueblo, en un tramo de 580 metros de longitud por 5 de altura, sostenido en su parte central por 12 arcos de piedra. Al llegar a la colina sobre la que está edificado Tajonar, el acueducto vuelve a sumergirse bajo tierra durante 300 metros para reaparecer en la muga con Zolina. Allí exhibe su última parte elevada durante escasos metros, para meterse de nuevo en tierra y reaparecer en Badostain, ya junto a Pamplona.
Archivo Real y General de Navarra
Localidad: PAMPLONA (31001). Dirección: Calle Dos de Mayo, s/n. Zona: La Cuenca de Pamplona
Enlaces de interés: www.cfnavarra.es/publicaciones/  www.arc.iue.it/  www.mcu.es/ Siglo de construcción: XII. Horario de visita: Invierno 2011: de martes a viernes, de 11:00 a 14:00 y de 18:00 a 20:00. Fines de semana y festivos, solo por las mañanas. Precio visita: gratis. Teléfonos: 848424609 – 609922691. Fax: 848424611   Email: cidoatee@cfnavarra.es
Ocupando lo que antaño fuera el Palacio de los Reyes de Navarra, el Archivo Real y General de Navarra, en el mismo corazón de las murallas, es uno de los edificios históricos más antiguos y emblemáticos de Navarra.
Este antiguo palacio, rescatado para su cometido actual tras varias décadas de abandono y cuyos orígenes se remontan al siglo XII, sirvió de residencia en época medieval a los obispos de Pamplona y a los monarcas de este viejo Reino.
Hacia 1530, pasó a ser habitado por los virreyes y desde 1841 por los capitanes generales. Posteriormente alojó en sus dependencias el Gobierno Militar. El proyecto de rehabilitación es obra del arquitecto navarro Rafael Moneo y fue inaugurado como depósito documental en 2003 por los Reyes de España.
El Archivo Real y General de Navarra se sitúa en el casco histórico de Pamplona, a escasos metros del Museo de Navarra, frente a la pintoresca basílica de San Fermín de Aldapa (siglo XVII) y en pleno corazón de las murallas.
Su historia se remonta al siglo XII, cuando el rey Sancho VI el Sabio ordenó su construcción. Protagoniza sucesivos litigios por su propiedad entre el obispado y la corona, cambiando de mano con frecuencia. Primero fue residencia de reyes, a partir de 1539 de virreyes y después de 1841, aloja a capitanes, generales y gobernadores militares, de ahí sus diversas denominaciones: Palacio de los Reyes, del Virrey o de Capitanía.
El prestigioso arquitecto Rafael Moneo fue el responsable de su restauración y rehabilitación como nueva sede del Archivo General de Navarra y en el año 2003 fue inaugurado por los Reyes de España.
El Archivo Real ofrece una imagen singular en la que se integra la vieja fachada del Palacio con elementos de nueva construcción. De su pasado histórico conserva intacta la sala gótica abovedada, dedicada a exposiciones de los documentos más relevantes del Archivo, y el patio interior porticado, ahora acristalado y con un bello parterre ajardinado en el centro.
El edificio, de tres plantas, se encuentra adosado a una torre de once pisos -la mayoría bajo tierra-, destinada a depósito de documentos y equipada con los más avanzados sistemas para la clasificación, consulta, conservación y custodia del patrimonio documental de Navarra. Muestra un amplio hueco central, por el que se accede a los distintos pisos, con un bello lucernario que lo corona y que permite una óptima recepción de luz natural a cualquier hora del día.
En la planta baja de lo que fue el Palacio Real se ubica el salón  de actos y una sala de lectura y estudio con 18 plazas; la primera planta está ocupada por la biblioteca y los despachos técnicos; y en la segunda, además de la parte alta de la biblioteca, se encuentran los talleres de restauración, fotografía y microfilmación.
Los denominados documentos del Reino, a los que posteriormente se fueron añadiendo los fondos de otras instituciones, constituyen el núcleo del Archivo Real y General de Navarra; en el se conserva toda la documentación procedente de las antiguas Cortes de Navarra y su Diputación, desde finales del siglo XV hasta 1836.
Las secciones institucionales del Archivo son: Sección del Reino, Comptos, Tribunales Reales, Virreinato, Clero, Beneficencia, Gobierno Civil, Audiencia Territorial, Protocolos, Contaduría de Hipotecas, Delegación de Hacienda, Archivos Municipales, Archivos Particulares, códices y cartularios, cartografías, iconografía, fototeca y fondo bibliográfico. Para la consulta de fondos documentales es necesaria la tarjeta de investigador, expedida gratuitamente por el propio Archivo.
Ayuntamiento de Pamplona
Localidad: PAMPLONA (31001). Dirección: Plaza Consistorial. Zona: La Cuenca de Pamplona. Web: www.pamplona.net  Estilo: Barroco. Siglo de construcción: XV. Horario de visita: De lunes a viernes, de 8:30 a 14:30. Precio de visita: Entrada gratuita. Teléfonos: 10 – 948420100. Fax: 948420120. Email: sugerencias@ayto-pamplona.es
Cada 6 de julio a las 12 del mediodía, millones de personas de todo el mundo tienen sus ojos puestos en la fachada del Ayuntamiento de Pamplona. Los  medios de comunicación recogen el espectacular y multitudinario momento en que el "chupinazo", un cohete lanzado desde este edificio, anuncia el comienzo de las fiestas "famosas sin igual" de San Fermín.
La  Casa  Consistorial  ocupa  el  corazón  del  Casco  Antiguo  de  la ciudad. Su emplazamiento no es casual. El rey Carlos III el Noble promulgaba en 1423 el Privilegio de la Unión y ordenaba el levantamiento de este edificio en la confluencia de los tres burgos existentes hasta entonces: Navarrería, San Saturnino y San Nicolás, poniendo así fin a siglos de rencillas y enfrentamientos entre los vecinos de estas demarcaciones.
El edificio en su conjunto ha sido objeto de algunas remodelaciones, la última a mediados del siglo XVIII, que no han afectado a su bellísima y colorista fachada, en la que se combinan los estilos barroco y neoclásico.
El edificio consistorial se levantó en lo que era un foso, tierra de nadie y de todos, confluencia hasta entonces de los tres sistemas defensivos de la ciudad. Se derribó en dos ocasiones, la última en 1951, pero su emblemática fachada, ideada por el clérigo José Zay y Lorda, que se orienta a la Plaza Consistorial, lugar que forma parte del recorrido del encierro, permaneció intacta.
La parte alta, de estilo purista, consiste en un frontón presidido por una figuración de la Fama con clarín, pregonera de fastos y glorias y rodeada por las armas heráldicas de Pamplona y Navarra. En su centro, el popular reloj del siglo XIII, en el que se detienen todas las miradas en los minutos previos al lanzamiento del “chupinazo”, cohete anunciador de las fiestas de San Fermín. En los extremos, destacan dos grandes representaciones de Hércules, todo ello obra de Juan Lorenzo Catalán.
La fachada del edificio, de tres pisos, se distribuye por pares de columnas de estilos dórico, jónico y corintio, que dividen las balconadas, adornadas en sus barandillas con leones dorados, símbolo municipal de la ciudad. Ya en la parte baja, de estilo barroco tardío, la entrada está jalonada por dos estatuas de piedra, La Prudencia y La Justicia, muy populares en la ciudad, realizadas en 1754 por José Jiménez. Atravesada la entrada, en el zaguán destaca un escudo de madera policromada con las armas heráldicas de los Borbones (1735). Sobre el dintel de la puerta interior se puede leer: “Patet ómnibus jauna, cor valde magis” (“La puerta está abierta para todos, pero sobre todo el corazón”).
Del interior del edificio destaca sin duda su parte noble, en el primer piso, donde se  encuentra el Salón de Recepciones, el despacho de alcaldía y el Salón de Plenos. El Salón de Recepciones es la sala más suntuosa. Allí se puede ver retratos de Isabel II, Pablo Sarasate, Julián Gayarre, un lienzo de San Fermín y ya en la capilla anexa, reliquias de San Fermín y San Saturnino y una cruz de plata considerada como la mejor obra de orfebrería pamplonesa del siglo XVI.
En el Salón de Plenos, donde se celebran sesiones cada quince días, merece especial mención una vidriera que conmemora el Privilegio de la Unión. El despacho de Alcaldía guarda las siete llaves del antiguo recinto amurallado, una bandera oficial bordada y las tres mazas de plata de la ciudad, que salen en los cortejos procesionales.
La Casa Consistorial y su entorno, punto neurálgico del Casco Antiguo de la ciudad es, por todo lo expuesto y otras razones que descubrirá el visitante, lugar para conocer sin prisas. Desde la Casa Consistorial, la fotografía de recuerdo es una práctica habitual a cualquier hora del día. Las visitas son guiadas y en grupo y se pueden realizar previa cita.
Visita guiada: La solicitud para visitas guiadas ha de realizarse en el servicio de Protocolo del Ayuntamiento de Pamplona. Preguntar por Javier Marquínez.
Cámara de Comptos
Localidad: Pamplona (31001). Dirección: Calle Florencio Ansoleaga, 10. Zona: La Cuenca de Pamplona. Web: www.cfnavarra.es/camara.comptos Enlaces de interés www.pamplona.net Estilo: Gótico. Siglo de construcción: XIII. Horario de visita: de lunes a viernes, de 8:00 a 15:00. Sábados, domingos y festivos: Cerrado. Precio visita: Gratis Teléfono: 848421400  Fax: 848421433    
La Cámara de Comptos, del siglo XIII, es el único edificio gótico civil que ha sobrevivido hasta hoy en la ciudad. Declarado Monumento Nacional en 1868, es una de las visitas obligadas durante su estancia en Pamplona.
Situado en la calle Ansoleaga, dentro del Casco Antiguo, fue un palacio antes de convertirse en lo que sigue siendo hoy: la sede de la Cámara de Comptos, es decir, el Tribunal de Cuentas del Reino de Navarra entre 1524 y 1836, instituido por Carlos III en 1365 para reforzar el control de las finanzas reales.
Del exterior del edificio destaca el arco apuntado de la entrada principal, las reducidas ventanas también apuntadas y el escudo con las armas reales de España. Un pequeño pasadizo cubierto con una bóveda de cañón apuntado da paso a un gracioso y tranquilo jardín con un antiquísimo pozo en el centro.
Si desea disfrutar de una visita guiada, que tiene lugar la mañana de los días laborables, podrá conocer las monedas de los distintos reinados de Navarra, así como documentos de consultas  financieras firmadas por los reyes.
La visita a este edificio medieval permite acercarse al único vestigio de la arquitectura civil medieval en Pamplona, junto con lo que fuera el Palacio de los Virreyes o Capitanía, hoy sede del Archivo General de Navarra.
La Cámara de Comptos está situada en el corazón del núcleo histórico de la ciudad, casi en una de las esquinas de la plaza de San Francisco, en la denominada calle Ansoleaga, cerca de la iglesia de San Cernin o San Saturnino. Antes que sede de la Cámara de Comptos, fue palacio de Don Pedro de Berrio, señor de Otazu.
A pesar de las intervenciones sufridas, mantiene patente su carácter señorial, cargado de fuerza y sobriedad, en su fábrica de piedra, el arco apuntado de acceso, las pequeñas ventanas partidas con mainel o el aspecto de torre de su perfil.
Sobre la puerta tiene un cuerpo más elevado a modo de torre y el escudo con las armas reales de España, colocado en el siglo XIII. Avance y descubrirá un pequeño pasadizo cubierto con una bóveda de cañón apuntado que da paso a un pequeño patio en el que con suerte podrá escuchar el eco de las campanas de la torre de San Cernin.
La Cámara de Comptos es una institución que nació como tribunal especializado en cuestiones de hacienda. Recaudaba impuestos, controlaba el patrimonio real y acuñaba moneda. Y así fue entre 1524 y 1836. Hacia 1840, el edificio pasó a ser sede de la Comisión de Monumentos de Navarra, que fue sustituida por la Institución Príncipe de Viana. En 1980, la Cámara de Comptos fue restablecida en Navarra como órgano autonómico de control de las cuentas públicas y volvió a su sede de la calle Ansoleaga a finales de los años noventa.
Visita guiada: Posibilidad de visita guiada concertándola con antelación en el teléfono 848421400.
Campus Universitario
Localidad: Pamplona. Zona: La Cuenca de Pamplona  
Pamplona es una ciudad universitaria. Cuenta con tres universidades y con dos campus, que aunque cercanos geográficamente, muestran estáticas claramente diferenciadas.
Situados ambos al sur de la ciudad y bañados por el río Sadar, la Universidad de Navarra, fundada en 1952, recoge un estilo solemne y clásico, que convive con nuevos edificios de aire más innovador. La Universidad Pública de Navarra, creada en 1987, es la hermana joven, más reducida en su espacio, pero diseñada en un claro estilo vanguardista que la hace testigo de las corrientes arquitectónicas de su tiempo.
El campus de la Universidad de Navarra, con más de 400.000 metros cuadrados y un diseño que recuerda a las universidades anglosajonas, constituye el gran pulmón verde de la periferia de la ciudad.
El campus de la Universidad Pública de Navarra, obra del insigne arquitecto navarro Francisco Javier Sáenz de Oiza, presenta un concepto de espacio docente rompedor, y ronda los 240.00 metros cuadrados.
Una de sus más curiosas particularidades reside en sus jardines, donde reúne más de cien especies arbóreas de los cinco continentes.
Universidad de Navarra
Galardonada en 1997 con la Medalla de Oro de Navarra, reúne cada curso académico, en sus cerca de 30 titulaciones ofertadas, a una media de 15.000 estudiantes, de los que el 65% provienen de fuera de Navarra.
Está situada al sur del dinámico barrio de Iturrama y su campus se dispone siguiendo el cauce del río Sadar. Por su extensión y variedad arbórea, es una de las zonas verdes más importantes de la ciudad, en la que cohabitan 37 especies de aves fijas y migratorias. Tiene más de 43.000 árboles y arbustos con especies como la secuoya, arce, serbal de los cazadores, tilos, chopos lombardos, árbol de Judea, abeto, thuya, cedro, sauces, hierba de la Pampa o gingko biloba.
El complejo cuenta con una treintena de edificios diseminados por el campus, entre los que destaca el Edificio Central por ser el más antiguo y emblemático; es sede del Rectorado, del Aula Magna y de los servicios generales. De línea clásica y sobria, destaca su patio interior acristalado y su planta noble, y en su sótano, el legado de uno de los fotógrafos españoles más importantes de la historia, el de José Ortiz Echagüe (1886-1990). Cada quince minutos, el reloj exterior reproduce la melodía del “Big Ben”.
Muy cerca de este edificio, se encuentra otro de los veteranos: la Biblioteca de Humanidades, que con sus más de 700.000 volúmenes, constituye una de las colecciones universitarias más importantes de España.
El campus combina edificios clásicos con otros más innovadores, como es el caso del Edificio de Ciencias Sociales o el del CIMA (Centro de Investigación Médica Aplicada), de más reciente construcción, considerado uno de los centros punteros de Europa en la investigación de enfermedades de difícil curación.
Universidad Pública de Navarra
Los edificios de la Universidad Pública de Navarra cuentan con una moderna distribución departamental al estilo sajón, en lugar de las tradicionales facultades. La estructura del campus imita hasta en sus dimensiones al popular y céntrico Paseo de Sarasate pamplonés: la Biblioteca, el edificio más importante y emblemático, hace las veces del Palacio de Navarra, y el Rectorado, en el extremo opuesto, las del antiguo Palacio de Justicia, hoy Parlamento de Navarra.
Jalona el recorrido los seis edificios departamentales, cada uno denominado con una especie arbórea, y los edificios de talleres y laboratorios. Completan la estructura básica del recinto, el Aulario y la sede de Administración y Gestión. Todos los edificios mantienen una estética innovadora y vanguardista, caracterizada por el uso de hormigón visto en sus estructuras y el diseño circular de sus grandes ventanales.
Este campus es además un verdadero museo de esculturas al aire libre. Recoge una veintena de obras de artistas navarros, entre las que destaca “Homenaje a Sáenz de Oiza”, obra de su amigo Jorge Oteiza.
Los jardines incluyen cien especies arbóreas de los cinco continentes. Saliendo del Aulario, en primer lugar América (secuoyas, acacias, magnolios...), después África (palmera, abeto de Libia, cedro del Atlas...) y los eucaliptos de Oceanía. Enfrente, árboles asiáticos (pagodas, avellano turco...) y europeos. También hay una representación de la flora de las distintas zonas climáticas navarras.
Capilla de San Fermín
Localidad: Pamplona (31001). Dirección: Calle Mayor, 74 (Iglesia de San Lorenzo). Zona La Cuenca de Pamplona. Estilo: Neoclásico. Siglos de construcción: XVII-XVIII. Horario de visita: Invierno 2011: de lunes a viernes, de 8:00 a 12:30 y de 18:30 a 20:00. Sábados, de 8:00 a 12:30 y de 17:30 a 20:00.    
Si las calles de Pamplona son el principal escenario de las universales fiestas de San Fermín, la Capilla del Santo, ubicada en el interior de la iglesia de San Lorenzo, constituye el punto de encuentro de los fieles en los actos religiosos en honor al patrón de la ciudad.
A ella acude la corporación municipal en traje de gala cada 6 de julio, horas después del chupinazo que da inicio a las fiestas. Con una misa se celebran las Vísperas del día grande, el 7 de julio, único día del año en que la reliquia del Santo, una talla de madera policromada y plata de fines del siglo XV, abandona su retiro para recorrer en procesión el casco antiguo de la ciudad ante la devota y emocionada mirada de miles de pamploneses y visitantes llegados de todo el mundo. La capilla vuelve a ser protagonista indiscutible en los actos religiosos de la Octava que despiden los ocho días de fiesta.
Es habitual que cualquier otro día del año, este lugar ubicado al final de la calle Mayor, cuente con la presencia de pamploneses y visitantes. Y también habitual que muchos novios de Pamplona quieran casarse ante su altar, lo que exige reservar fecha con años de antelación.
Es en esta iglesia de San Lorenzo, de discreto valor arquitectónico pero sí de fuerte arraigo sentimental, donde se celebran todos los actos religiosos oficiales de las fiestas de San Fermín.
Del templo medieval original, que formaba parte de lo que antaño fuera el sistema defensivo de Pamplona, apenas se conserva hoy una torre. Se da la curiosidad de que la iglesia de San Lorenzo, de advocación aragonesa, se levanto en el burgo franco de San Cernin por los pamploneses que allí habitaban, pues los propios francos, hombres libres venidos principalmente de Francia y dotados de grandes privilegios, no permitían que los lugareños compartieran sus espacios de reunión.
La iglesia actual se construyó en el siglo XVIII, fiel al racionalismo neoclásico  que reemplazara al ruinoso edificio del siglo XIV. Tiene planta de cruz griega inscrita en un cuadrado y está formada por una sola nave. Llama la atención el juego geométrico de sus cúpulas  y la linterna que corona la parte superior, realizada en ladrillo visto. Esmeradamente trabajado, este ladrillo aparece salpicado en zonas puntuales con cerámica de color que contiene el escudo de la ciudad y que contrastan con la piedra de la galería arqueada de la planta baja.
Lo más valioso de San Lorenzo es, sin lugar a dudas, La Capilla de San Fermín. La capilla, de aire neoclásico, se encuentra nada más entrar a la derecha, y sobre el altar, se yergue la venerada reliquia del Santo, una talla de medio cuerpo realizada en madera policromada y guarnecida en plata que data de fines del silo XV. Su semblante es oscuro, puede ser debido a que originariamente fuera negro o a que el humo de las velas lo haya oscurecido… De ahí que al Santo se le haya atribuido también el calificativo de “morenico”.
San Fermín fue el primer obispo de la ciudad y es actualmente patrón de Pamplona junto con San Saturnino. La leyenda cuenta que San Fermín, hijo del senador Firmus que gobernó Pamplona en el siglo III, se convirtió al cristianismo y fue ordenado sacerdote en Toulouse. Regresó a Pamplona como obispo y murió mártir en Francia el 25 de septiembre del año 303.
La imagen se colocó en este lugar el día 6 de julio de 1717, y desde entonces sólo el 7 de julio, festividad de San Fermín, abandona esta capilla para salir en procesión por unas calles abarrotadas de gente vestida escrupulosamente de blanco y rojo. El Santo es venerado a su paso con cantos, bailes, oraciones y el sentir emocionado de miles de pamploneses.
Catedral de Santa María
Localidad: Pamplona (31001). Dirección: Calle Dormitalería. Zona: La Cuenca de Pamplona. Enlaces de interés: www.iglesianavarra.org   Estilo: Gótico.   Siglo de construcción: XIV. Invierno 2011: de lunes a viernes, de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 10:00. Sábados, de10:00 a 14:30. Precio visita: 4,40 € Descuentos especiales para determinados colectivos y para grupos. Teléfono: 948212594. Email: museocatedraldepamplona@gmail.com   
Ubicada sobre el promontorio del Casco Antiguo de Pamplona, en idéntico lugar en que se asentó la Pompaelo romana, se encuentra la Catedral de Santa María, obra culminación del gótico de los siglos XIV y XV. Este emblemático monumento es el que más reliquias histórico-artísticas atesora de la ciudad. En ella se coronaron los reyes, se reunieron las Cortes y durante tres siglos tuvo su sede la Diputación del Reino.
La  sobriedad  de  su  fachada  neoclásica,  obra  de  Ventura Rodríguez, contrasta con la estética gótica del interior del templo, cuya nave central, de 28 metros de altura, alberga el bello sepulcro de Carlos III de Navarra y su esposa Leonor de Castilla. Pero la verdadera joya de esta Catedral es su claustro, considerado como uno de los más exquisitos del gótico universal, y de obligada visita para cualquier visitante.
Desde la fundación romana de Pamplona, el solar de la Catedral siempre ha sido elegido como sede  del principal templo cristiano de la ciudad. Allí fue precisamente donde Carlos III El Noble ordenó construir el actual recinto al más puro estilo gótico, inspirándose en otras fabulosas catedrales como la de Bayona, en Francia.  Su ubicación dentro de la ruta de los peregrinos hacia Santiago, hizo que el edificio presentara un ábside poligonal con deambulatorio, característico de las iglesias de peregrinación.
La catedral de Pamplona fue restaurada entre 1992 y 1994 en unas obras que rescataron parte de la rica policromía que en origen cubría muros, pilares y cubiertas, y que ocultaba un repinte de 1773 que imitaba el color de la piedra, y que acrecentaron la luminosidad del templo, con lámparas recubiertas en plata forjadas en talleres de Granada.
Las obras de restauración confirmaron la existencia de templos anteriores de los siglos VI y X, además de permitir la aparición debajo el ábside izquierdo del templo.
La fachada de la catedral, de factura neoclásica, es sin duda el elemento más polémico del conjunto; obra del arquitecto madrileño, el cabildo la mandó construir en 1783 para sustituir a la primitiva románica, muy deteriorada. Afortunadamente, hoy todavía podemos contemplar sus bellos capiteles
En el Museo de Navarra. Su cuerpo principal es fiel reflejo del templo griego, con frontis y columnas, a cuyos extremos se erigen dos altas torres, una de las cuales alberga la Campana María, que con sus 12 toneladas es la segunda más pesada de España. Cuenta la tradición que el límite del territorio que denominamos “Cuenca de Pamplona” está marcado por aquellos lugares hasta donde llega el tañido de esta campana.
Ya en el interior, la planta de cruz latina cuente con tres naves, capillas entre los contrafuertes y cabecera con capillas que forman la girola. El grandioso y austero templo está cubierto con bóvedas de crucería, ventanas de tracerías flamígeras y dos rosetones.
En la nave central sen encuentra el Mausoleo a los Reyes de Navarra Carlos III El Noble y Leonor de Trastámara, obra de soberbio valor artístico realizada en alabastro por Johan Lome de Tournai. El conjunto escultórico se completa con 28 figuras plorantes de nobles y alto clero que rodean a los reyes yacentes, sobre una cripta que guarda restos de monarcas y príncipes enterrados.
Preside el templo la talla de madera revestida en plata de Santa María la Real. Ante esta virgen románica del siglo XII, la más antigua de las imágenes marianas conservadas en Navarra, se coronaban, bautizaban y bendecían los reyes navarros.
El retablo de Caparroso (1507), el lienzo de Fray Luis Ricci (1632), ambos en la girola, o el Santo Cristo crucificado, obra maestra de Juan de Anchieta (sigloVI), que se encuentra nada más entrar a la izquierda, son las obras artísticas más sobresalientes del recinto religioso.
La Catedral es rica en ajuar y dependencias. De visita obligada es el claustro, uno de los mejores ejemplos del gótico universal; en esencia, una combinación magistral de curvas y rectas dominada por las grandes arcadas ojivales y tremoladas, rematadas por pináculos con maineles, decoraciones y tracerías de gran elegancia.
Al conjunto, que presenta cuatro corredores, se puede acceder a través de dos bellísimas puertas: la de la Preciosa, cuyo nombre deriva del salmo que los canónigos cantaban al pasar por ella para acceder al dormitorio: “Pretiosa in conspectu Domini, mors sanctorum eius”, y la de Nuestra Señora del Amparo, cuyo tímpano destaca por el dramatismo que reflejan sus personajes en la Dormición de la Virgen y en cuyo mainel central, observamos la imagen gótica de una sonriente virgen protegida bajo un decorativo dosel.
Durante el recorrido, merece la pena detenerse en el sepulcro de Leonel, hijo bastardo de Carlos II, y en la Capilla Barbacana, que guarda bajo bóveda estrellada el sepulcro del obispo Arnalt de Barbazán y que preside la Virgen del Consuelo, una excepcional imagen gótica realizada en piedra policromada.
Completan las dependencias catedralicias, la Biblioteca, con más de 14.000 volúmenes, la Sacristía rococó, y el Refectorio y la Cocina, con una gran chimenea de 27 metros de altura, en los que se ubica el Museo Diocesano. Este museo alberga una valiosa decoración de arte sacro, entre la que destaca una colección de tallas medievales de la virgen.
Una magnífica y equilibrada panorámica del conjunto catedralicio se contempla, sin lugar a dudas, desde el mirador del Parque de la Media Luna. Aproveche su visita para conocer las murallas y el centro histórico de Pamplona.
Iglesia de Gazólaz
Localidad: Gazólaz (31190). Dirección: Plaza de Santa María. Zona: La Cuenca de Pamplona. Estilo: Románico. Siglo de construcción: XIII. Horario de visita: la iglesia abre los domingos y festivos de 12:00 a 14:00 y previa cita para grupos. Precio visita: Entrada gratuita. Teléfonos: 948262272 - 650571847 
A sólo 6 kilómetros de Pamplona, el peregrino que enfila su etapa jacobea de camino a Puente la Reina, se topa con Gazólaz. Este pueblecito de poco más de 100 habitantes dispone de uno de los mejores ejemplos de iglesia porticada en Navarra, la románica de Nuestra Señora de la Purificación.
Levantada en la primera mitad del siglo XIII, destaca sobre el conjunto su bello atrio lateral en cuya arquería los capiteles aparecen profusamente decorados. Abstráigase contemplando su rica ornamentación, trate de reconocer las escenas de la Pasión e intente imaginar lo que hace ocho siglos nos quiso transmitir el maestro cantero encargado de tal misión.
La iglesia de Nuestra Señora de la Purificación de Gazólaz, pequeña localidad de la Cuenca de Pamplona atravesada por el Camino de Santiago, nos llama la atención por su interesante atrio porticado de estilo románico tardío, cuyo elemento gotizante se evidencia en la bóveda de crucería que muestra la cubierta.
El pórtico tiene dos entradas: una de medio punto simple orientada al sur, que se sitúa frente a la puerta de acceso a la iglesia, y otra de arco de medio punto que descansa sobre columnas dobles con capiteles, que es la que mira al este.
En el lateral de la entrada sur del pórtico, encontraremos capiteles con cabezas humanas entre bolas y cabezas de animales de cuyas bocas salen argollas trianguladas.
En el costado de uno de los contrafuertes se identifica a un ángel seguido de tres figuras humanas y de un gran toro alado en el frente. En el capitel central de uno de los arcos reconocerá la entrada de Cristo en Jerusalén: aparece una figura montada en un burro flanqueada por dos ángeles y acompañada por los doce apóstoles, y varias cabezas que asoman por encima de una torre.
Sobre una doble columna pareada  descubrirá un extenso capitel en el que se reproducen dos grifos  en el frente y un centauro y San Miguel alanceando el dragón en los lados más cortos. También reconocerá las toscas aves que aparecen picoteándose las patas -motivo difundido desde su aparición en la catedral románica de Pamplona-, tallos entrelazados y palmetas.
La entrada este, situada junto al ábside de la cabecera,  ornamenta sus capiteles con diferentes motivos: pájaros picándose las patas, un centauro y escenas relativas a la Pasión como el Beso de Judas, la Oración en el Huerto, Pedro cortando la oreja a Malco y la Crucifixión.
Protege el pórtico un pequeño alero sostenido por canes en ocasiones labrados con motivos tales como contorsionistas, figuras humanas, cabezas de animal, bolas o el típico ajedrezado jacobeo.
La puerta de acceso al iglesia es abocinada de medio punto con tres arquivoltas sobre columnas con capiteles con cimacios, donde toda la decoración se basa en vegetales y entrelazos. El tímpano sobre ménsulas, que representan los tradicionales temas de un león y un toro devorando a un hombre, tiene un hermoso Crismón Trinitario.
El interior del templo es de nave única en tres tramos, con bóveda de cañón apuntado sobre fajones que descansan sobre ménsulas, salvo el correspondiente al arco de triunfo que apoya en pilastras. El ábside es semicircular con bóveda de horno. El coro y la sacristía se añadieron en el siglo XVI por el cantero Miguel de Azcárate. El interesante retablo romanista, fechado en el año 1648, es obra del escultor pamplonés Martín de Echeverría.
Enfrente de la iglesia se encuentra una cruz de término, bastante deteriorada, sobre un pedestal de cantería. En Gazólaz hay además algunas casas palacianas interesantes, como la contigua a la casa consistorial, con puerta dovelada de medio punto y galería de arcos en el último piso.